NUTRICIÓN
La
carne aporta proteínas a la dieta (sirven para la formación y mantenimiento de
los músculos y también para generar energía), al ser sometida a un curado su
concentración de sales aumenta, por lo que es recomendable no consumir este
tipo de productos en exceso, modere su consumo y evítelo en aquellas personas
con problemas cardiacos, diabetes o hipertensión.
Este embutido en el
terreno nutricional destaca como fuente de proteínas, ya que
100 gramos de jamón cocido aportan el 9- 10% de las proteínas que
necesita diariamente el ser humano, cifra que llega a alcanzar entre 13-17% si
se consume en forma de bocadillo. Además, el tratamiento térmico de su proceso
de elaboración provoca modificaciones en la estructura de las proteínas,
haciéndolas más digeribles. En cuanto a la energía, una loncha de jamón cocido
aporta sólo un 2% de las kilocalorías diarias recomendadas.
También es fuente de
gran cantidad de elementos minerales tales como, hierro, potasio, fósforo, zinc
y magnesio, desde el punto de vista nutricional el más destacable es el hierro,
ya que en la carne está en forma más asimilable que en otros alimentos.
Concretamente 100 g
de jamón cocido aportan de un 6-8% de la cantidad de hierro recomendado.
Su gran inconveniente
es su elevado contenido en sodio.
La hipertensión,
relacionada con el consumo excesivo de sal, es un grave
problema de salud pública, cuando se estima que un alimento aporta demasiado
sodio al organismo humano a partir del 0,7% de sodio, lo que equivale al 1,8
gramos de sal cada cien
gramos de producto. No es suficiente con conocer el contenido en sal (cloruro
sódico) del jamón cocido, se ha de calcular el contenido total en sodio. Porque
el jamón cocido contiene sustancias, ya añadidas ya de forma natural,
como glutamato monosódico,
nitratos, nitritos y fosfatos, que concentran importantes dosis de sodio. Por
lo tanto, aunque la carne de cerdo sea baja en sodio, este elemento entra en la
elaboración de muchos de sus derivados en forma de sal. Por tanto,
quienes sigan dietas hiposódicas deberían controlar la ingesta de jamón cocido
y embutidos.
Pese a que el
tratamiento térmico al que se somete durante su elaboración afecta al contenido
de vitaminas podemos decir que el jamón cocido es buena fuente de vitaminas del grupo B.
Como la carne
utilizada para elaborar el jamón cocido es bastante magra, puesto que se
eliminan las partes más grasas; el producto final elaborado con cerdo blanco no
contiene más del 5% de grasa, mientras que
el jamón ibérico presenta
un 16% aunque es evidente que no hay posibilidades de comparación puesto que
las grasas son
diferentes.
Contiene colesterol al
igual que todos los productos de origen animal, pero dentro de estos es uno de
los que menos aporta, por ello es el más adecuado, para aquellas personas que
deben controlar dicha ingesta.
Composición por 100
gramos de carne.
COMPOSICIÓN
|
GRAMOS
|
Agua
|
47,9
|
Proteína
|
24,7
|
Grasa
|
26,4
|
Ceniza
|
1,2
|
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