lunes, 7 de septiembre de 2015

NUTRICIÓN



NUTRICIÓN

La carne aporta proteínas a la dieta (sirven para la formación y mantenimiento de los músculos y también para generar energía), al ser sometida a un curado su concentración de sales aumenta, por lo que es recomendable no consumir este tipo de productos en exceso, modere su consumo y evítelo en aquellas personas con problemas cardiacos, diabetes o hipertensión.

Este embutido en el terreno nutricional destaca como fuente de proteínas, ya que 100 gramos de jamón cocido aportan el 9- 10% de las proteínas que necesita diariamente el ser humano, cifra que llega a alcanzar entre 13-17% si se consume en forma de bocadillo. Además, el tratamiento térmico de su proceso de elaboración provoca modificaciones en la estructura de las proteínas, haciéndolas más digeribles. En cuanto a la energía, una loncha de jamón cocido aporta sólo un 2% de las kilocalorías diarias recomendadas.

También es fuente de gran cantidad de elementos minerales tales como, hierro, potasio, fósforo, zinc y magnesio, desde el punto de vista nutricional el más destacable es el hierro, ya que en la carne está en forma más asimilable que en otros alimentos. 
Concretamente 100 g de jamón cocido aportan de un 6-8% de la cantidad de hierro recomendado.
Su gran inconveniente es su elevado contenido en sodio. 
La hipertensión, relacionada con el consumo excesivo de sal, es un grave problema de salud pública, cuando se estima que un alimento aporta demasiado sodio al organismo humano a partir del 0,7% de sodio, lo que equivale al 1,8 gramos de sal cada cien gramos de producto. No es suficiente con conocer el contenido en sal (cloruro sódico) del jamón cocido, se ha de calcular el contenido total en sodio. Porque el jamón cocido contiene sustancias, ya añadidas ya de forma natural, como glutamato monosódico, nitratos, nitritos y fosfatos, que concentran importantes dosis de sodio. Por lo tanto, aunque la carne de cerdo sea baja en sodio, este elemento entra en la elaboración de muchos de sus derivados en forma de sal. Por tanto, quienes sigan dietas hiposódicas deberían controlar la ingesta de jamón cocido y embutidos.

Pese a que el tratamiento térmico al que se somete durante su elaboración afecta al contenido de vitaminas podemos decir que el jamón cocido es buena fuente de vitaminas del grupo B.

Como la carne utilizada para elaborar el jamón cocido es bastante magra, puesto que se eliminan las partes más grasas; el producto final elaborado con cerdo blanco no contiene más del 5% de grasa, mientras que el jamón ibérico presenta un 16% aunque es evidente que no hay posibilidades de comparación puesto que las grasas son diferentes.
Contiene colesterol al igual que todos los productos de origen animal, pero dentro de estos es uno de los que menos aporta, por ello es el más adecuado, para aquellas personas que deben controlar dicha ingesta.

Composición por 100 gramos de carne.




COMPOSICIÓN
GRAMOS
Agua
47,9
Proteína
24,7
Grasa
26,4
Ceniza
1,2


No hay comentarios.:

Publicar un comentario